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¡El amor por sí solo es suficiente para transformar la soledad en solitud! - Blog

¡El amor por sí solo es suficiente para transformar la soledad en solitud!

La vimos venirse abajo en silencio. Estaba sentada en un taburete con su pañuelo en su mano. Intentaba ocultar su tormento emocional haciendo sus tareas domésticas bruscamente, pero no conseguía hacerlo. Esa señora de aspecto solemne era nuestra madre. Mi hermana y yo podíamos sentir las lágrimos cayendo por nuestros rostros.

Pertenecíamos a una familia extensa. Cuatro generaciones y más de veinte miembros viviendo juntos. Pero, a pesar de tener tanta gente a su alrededor, mi madre se sentía abrumada por ataques de soledad. Sentía que nadie la entendía realmente – sus pensamientos, sus emociones, sus expectativas y la contribución silenciosa y constante que hacía por toda la familia. Sentía que simplemente la subestimaban.

Sí, tristemente, es posible sentirse solo incluso cuando estamos con muchas personas. ¿Por qué nos sentimos solos? ¿Podemos evitarlo? En primer lugar me gustaría hablar de la “solitud”. Porque entonces la “soledad” resulta más fácil de entender.

La solitud tiene que ver con estar en paz con nosotros mismos. Podemos pasar tiempo a solas siendo felices. No nos importa el hecho de que no haya nadie para compartir esa maravillosa puesta de sol con nosotros. Podemos ir a dar largos paseos a solas. Podemos vivir por nuestra cuenta. Podemos prepararnos un plato que nos encanta y disfrutar comiéndolo a solas. No, la solitud no nos hace egoístas. Solitud significa ser felices en nuestro propio pellejo.

Y esto puede suceder sólo cuando tenemos una gran relación con nosotros mismos. Podemos amarnos sólo cuando hacemos las cosas que amamos y nos encanta hacer las cosas que tenemos que hacer para cultivar una relación. Cuando hay amor en abundancia en nuestros corazones, disfrutamos incluso de las tareas más mundanas. Sonreímos con alegría a un completo extraño. Creamos tiempo y espacio para las cosas que nos gusta hacer y les infundimos pasión y amor.

Y este amor nos ayuda a forjar fuertes vínculos con al menos un puñado de personas. La relación que compartimos con cada persona es diferente. Pero hay cierta clase de equilibrio en cada una de ellas. Eso es suficiente para nosotros porque somos aceptados tal y como somos, y somos amados a pesar de nuestros defectos.

La soledad, por otro lado, sucede cuando sentimos que no somos valorados y/o amados y/o aceptados y/o respetados en nuestras relaciones. En términos sencillos, significa que somos rechazados o subestimados. Nuestra voz se ahoga. Dejamos de importar a las personas que nos rodean.

Dependiendo de la dinámica de nuestras relaciones siempre cambiantes, todos experimentaremos episodios frecuentes de soledad y solitud. El truco está en hacer la transición de la soledad a la solitud y crear nuestro propio espacio de felicidad en nuestras vidas. He aquí varias maneras sencillas de evitar la soledad:

Mantener el amor en el centro de nuestras relaciones – siempre:

Debemos infundir a cada pequeño acto que hacemos por nuestros seres queridos vibraciones cargadas de amor. El amor tiene una voz hermosa propia. Sí, a menudo sentimos que nos subestiman. Pero en realidad nunca es así.

Nuestros seres queridos simplemente expresan su amor por nosotros de una manera diferente. Nos aman. Es sólo que no somos capaces de percibir sus expresiones de amor.

A veces nos podemos sentir solos. Podemos sentir que nadie nos comprende. Pero eso es sólo un error emocional que todos nosotros solemos cometer. El amor puede salir de nuestras vidas brevemente, pero vuelve a entrar cuando más lo necesitamos. Siempre.

Mantener nuestras expectativas bajo control:

Cuando amamos a una persona, automáticamente empezamos a esperar cosas de ella. Esperamos que haga todo lo que queremos – ahora – en este mismo instante. Pero debemos dejar de ser tan controladores. Cada persona hace las cosas a su propio ritmo.

No tenemos derecho a agobiar a la persona con nuestras exigencias justas/injustas todo el tiempo. No podemos seguir quitándole valor a una relación de esa manera. Porque un buen día, nos pondrán en nuestro sitio con firmeza – y nos veremos obligados a escuchar un rotundo “¡NO!”

¿No es mejor no esperar tanto? ¿Es realmente tan difícil hacer todas las cosas que podamos – por nuestra cuenta – mientras podamos hacerlas?

Empatizar:

Tenemos una tendencia ridícula a excluir a la gente de nuestra vida en cuanto surge un conflicto en nuestra relación. En lugar de intentar empatizar, preferimos residir en la frágil burbuja creada por nuestros egos. No queremos participar en ninguna discusión. A menudo, sabemos que la otra persona ni siquiera va a hacer un intento para comprender nuestro punto de vista. Así que empezamos a irnos separando poco a poco en la relación.

¿Es tan difícil entender que nuestros seres queridos necesitan vivir sus vidas a su manera? ¿A caso no pueden tener sus propias prioridades en la vida? ¿Por qué elegimos ignorar sus desafíos? No pasa nada si somos incapaces de empatizar con ellos. Pero al menos no les coartemos con nuestras expectativas.

El amor es inclusivo:

Amor significa decir: “Esto siempre me ha funcionado. Puede que no entienda totalmente tus percepciones y creencias, pero te respeto y te amo y sé que tus percepciones y creencias te funcionarán a ti”. Cuando incluimos las percepciones/creencias/valores de otra persona en nuestra relación, nos volvemos más flexibles y abiertos en nuestras relaciones. Hay respeto mutuo. Así que el vínculo del amor se vuelve más fuerte.

No intentar cambiar a nuestros seres queridos:

¿Por qué intentamos cambiar constantemente a los demás para que encajen en nuestra manera de pensar y sentir? En lugar de ello, debemos dominar el arte de ser flexibles hasta el día de nuestra muerte. No hay dos seres humanos que puedan pensar o sentir de la misma manera. Pero hay espacio más que suficiente para todos nosotros en este hermoso y gran mundo. Sólo cuando aprendamos a aceptar a nuestros seres queridos, compartiremos una gran relación con ellos.

Cuando compartimos una gran relación con los demás, sabemos que somos queridos. Nos sentimos felices y seguros en ese concepto llamado amor. Nos sentimos felices con nosotros mismos. Nos sentimos felices cuando estamos con nuestros seres queridos. Nos sentimos seguros en el amor incluso cuando no están con nosotros. Eso es la solitud.

Pero si hay notas de discordia constantes en nuestras relaciones, eso sólo demuestra que nadie está dispuesto a aceptar el siempre cambiante escenario de la vida. Ahí es cuando nos sentimos infelices con nosotros mismos. Tenemos problemas con nuestras relaciones. Y acabamos sintiéndonos tristes cuando estamos a solas. Ahí es cuando entra en juego la soledad.

Sí, hay esperanza. Todos podemos hacer la transición de la soledad a la solitud. Dejemos que el amor salga de nuestras vidas sin poner pegas. Después, sólo tenemos que esperar con gran paciencia en nuestro corazón a que vuelva a entrar.

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