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La belleza de la incertidumbre en las relaciones - Blog

La belleza de la incertidumbre en las relaciones

Los humanos, por naturaleza, buscan la seguridad y la estabilidad en todo lo que hacen. Esto también se extiende a sus relaciones. Un ser humano, en su totalidad, es un producto de sus relaciones. Nuestra manera de reaccionar y de responder a las personas que nos rodean es lo que da forma a nuestra naturaleza. Y también se puede decir lo contrario, ya que nuestra naturaleza innata define el resultado de nuestras interacciones.

La tendencia humana natural de cuidado y empatía nos conduce a crear (y a destruir) muchas relaciones durante el transcurso de nuestras vidas. Estas relaciones no son necesariamente siempre con otros humanos. También somos capaces de formar conexiones profundamente significativas con los animales y con la naturaleza. En un mundo siempre materialista, los humanos también son a menudo definidos por su profundo apego a muchas cosas materiales.

Como nuestra relación con los objetos inanimados es unidireccional y nace de la necesidad de adquirir y poseer, aquí no hay lugar para la incertidumbre. Incluso con los animales o la naturaleza, el equilibrio suele ser desigual. Si bien es cierto que los objetos de nuestro deseo en tales casos se ve que prosperan cuando son tratados con amor y a menudo se marchitan cuando este amor es retirado o no entregado, en realidad no hay incertidumbre en la relación. Siempre están dando.

Aquí es donde una relación de humano a humano se diferencia de cualquier otra forma de vínculo. Estamos hablando de dos personas unidas por un intenso intercambio de energía a lo largo del tiempo. Con un cuidado adecuado y evolucionando y respondiendo constantemente a la otra persona, una relación se afianza con el tiempo. La belleza reside en la naturaleza totalmente incierta de las relaciones humanas. No es posible ejercer control sobre los corazones. Un corazón da y responde a otro corazón. Lo ideal sería que aquí no hubiera ninguna unilateralidad.

¿Pero quién puede asegurar una situación ideal cuando hay humanos implicados? Es utópico creer que uno puede predecir con un alto grado de seguridad, o con alguna seguridad, cómo responderá la otra persona en una relación. Incluso si ha respondido de una manera particular anteriormente, eso no significa que vaya a seguir haciéndolo cada vez.

 

Los humanos anhelan la certidumbre.

 

Es una forma de seguridad con la que se sienten identificados. Al mismo tiempo, la naturaleza humana se rebela ante cualquier clase de predecibilidad a lo largo de periodos de tiempo prolongados. Es esta dicotomía de la naturaleza humana lo que hace que sus relaciones sean tan fascinantes. En el momento en que nos enfrentamos a la incertidumbre, solemos retraernos y excluir a la persona que más queremos. Surge una necesidad de autoprotección, ignorando el hecho de que la otra persona, que es tan valiosa para nosotros, también está sufriendo.

Sería mucho mejor si aprovecháramos esa faceta de nuestras relaciones para construir algo hermoso, un vínculo que trascienda el tiempo y el espacio.

 

¿Cómo podemos hacer frente a la incertidumbre en las relaciones?

 

Comprender y cambiar

Puede que hayas estado con tu pareja durante mucho tiempo. Puede que hayáis pasado por muchos altibajos juntos y que hayáis salido airosos de esas situaciones. Pero eso no significa que esté todo hecho en lo que respecta al cuidado de tu relación, que todo esté bien y vaya a estarlo para siempre. Las personas cambian. Esto es un hecho irrefutable. La edad y las circunstancias hacen estragos. Lo que una vez fue fácil puede dejar de serlo con el tiempo. Tu manera de reaccionar a las cosas puede cambiar. Y es bastante probable que este cambio sea hiriente para tu pareja. Y lo mismo es cierto para ella con respecto a ti. Reconocer el hecho de que el cambio es la única constante ayuda mucho.

 

Comunicarse siempre

Los cambios en nuestra forma de pensar con el paso de los años, debido a las razones que sean, pueden provocar fricciones. A muchas personas les gusta hablar abiertamente y aclarar las dudas para seguir adelante o alejarse. Otras suelen retraerse, sufriendo en su interior, y dañando aún más una relación sólida. Hablar con tu pareja es imprescindible en esos momentos aunque tu pareja no desee ser confrontada a veces. Darle un poco de tiempo está bien, pero no dejes que el asunto se dilate mucho. Las heridas suelen acumularse. Habla con tu pareja y llega a una solución.

 

Confiar de todo corazón

A menos que hayas tenido razones para creer lo contrario, afronta los problemas con una dosis liberal de confianza. Estamos hablando de la persona que ha estado a tu lado a través de muchas situaciones. Cree en la persona, da a tu pareja otra oportunidad de demostrar que tiene razón. Lo mismo se aplica en tu caso por supuesto. Si alguno de los dos se ha equivocado o ha salido gravemente perjudicado, es mejor distanciarse y hacer una pausa durante un tiempo. El tiempo ayuda a poner las cosas en perspectiva. El tiempo también cura las heridas.

 

Perdona con agrado

Los errores suceden en cualquier relación. Después de todo, somos humanos. Si tu pareja está de verdad arrepentida por un error, perdona con agrado. No se consigue nada haciendo que se arrastre para pedir perdón. No pasa nada por tomarte tu tiempo, pero no hasta el punto de que la otra persona tenga que suplicar el perdón. Hay que hacerlo con mucha sensibilidad. Tu poder reside en aceptar el perdón con agrado y pasar página. Sin duda no está en poner a tu pareja en una situación que produzca tanta amargura que realmente no haya vuelta atrás. O en llevarla hasta el punto de que se rompa algo y la relación no se pueda reparar.

Construimos nuestras relaciones con el tiempo. Y también las sometemos a muchas pruebas con el tiempo. Los que trabajan duro para mantener una relación contra viento y marea son los que obtienen la bendición del amor. Recuerda que es fácil romper un vínculo pero que hace falta mucho esfuerzo y dedicación para mantenerlo. Lo que surge de las peleas es algo hermoso, algo que debe ser apreciado para siempre. No es posible afirmar que los problemas no vayan a sacudir nunca una relación o que vayas a encontrar una solución infalible. La belleza reside en el hecho de que puedes volver a recrear la magia.

 

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