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¡Vas a necesitar amor propio si quieres ser feliz! - Blog

¡Vas a necesitar amor propio si quieres ser feliz!

Ayer subí una historia de Instagram con algunos consejos para aumentar la felicidad, estos consejos fueron:

 

– Estar presente
– Construir relaciones positivas
– Pasar tiempo con gente feliz
– Dormir bien
– ¡Sonreír!
– Conseguir una mascota
– Estar agradecida/o

 

Y recibí un mensaje privado de una seguidora que decía «Y el Amor Propio». Esta seguidora tenía tanta razón … esta es la base para la felicidad, la base para construir relaciones sanas, la base para alcanzar nuestras metas, la base para crecer. Algunos piensan que el amor propio es egoísta, pero claro, el problema siempre está en los extremos. Si no nos queremos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a alcanzar nuestros sueños? ¿acaso la felicidad va a venir a la puerta de nuestras cosas y nos va a llamar al timbre para que le abramos la puerta? Vamos a ser realistas, la felicidad no viene de fuera, no venden la felicidad en los supermercados ni en los programas de televisión. ¡La felicidad hay que buscarla dentro!

 

Casi seguro que has escuchado el término “amor propio” y lo bueno que es para ti debido a sus múltiples beneficios. ¿Pero qué significa realmente amor propio?

 

El amor propio es aceptarte a ti misma/o incondicionalmente, con todos tus defectos y virtudes; es tratarte con amabilidad y compasión, no ser dura/o contigo misma/o, no juzgarte por los errores que cometes o que cometiste en el pasado, y no compararte con otras personas. También significa darte prioridad a ti misma/o, escuchando lo que te dicen tu mente y tu cuerpo, y actuando en consecuencia.

 

¿Por qué practicar el amor propio?

Además de hacerte sentir bien, la práctica del amor propio tiene muchos beneficios. Por ejemplo:

 

Mejora tu satisfacción con la vida:

Cuando empiezas a practicar el amor propio, aumenta tu aprecio por la vida. Puedes notar un cambio en tu actitud, pasando a ser más optimista y positiva/o en relación a tu presente y tu futuro, y sintiéndote más satisfecha/o con la vida en general.

 

Te permite convertirte en tu mejor yo posible:

Cuando empiezas a amarte a ti misma/o, no te comparas con nadie más. La única persona con la que compites es la persona que eras en el pasado, con el objetivo de mejorar más y más cada día hasta que, al final, te conviertas en la mejor versión posible de ti misma/o.

 

Mejora tu salud mental:

Serás más capaz de manejar tu salud mental. Amarte a ti misma/o puede evitar que te pierdas en tus propios pensamientos y que acabes atrapada/o en un espiral negativa. Cuando desarrolles una relación positiva y saludable contigo misma/o, te resultará más fácil resolver o manejar tus problemas de salud mental.

 

Haz que las opiniones de los demás no te afecten tanto:

Cuando empieces a escuchar tu voz interior, creas en ella y dediques tiempo a lo que es importante para ti y lo que te hace feliz, al final serás capaz de aislarte del ruido externo de las opiniones de las otras personas.

 

Reduce el estrés:

Cuando nos amamos a nosotros mismos, nos volvemos conscientes de los pensamientos que nos causan estrés y de la manera en que reaccionamos a ellos. Podemos empezar a cuestionar su veracidad y a pensar conscientemente en pensamientos más útiles.

 

Si quieres trabajar conmigo para aumentar tu amor propio, puedes reservar una sesión de coaching gratis aquí conmigo. Exploraremos quién eres y cuáles son tus necesidades para establecer el plan de transformación que mejor funcione para ti.

 

Ahora que conocemos algunos de los beneficios del amor propio, veamos algunas prácticas sencillas que puedes hacer para que amarte a ti misma/o forme parte de tu vida diaria.

 

Vive con intención:

Cuando seas consciente de tu manera de pensar, sentir y actuar, te resultará más fácil identificar los patrones negativos de pensamiento y conducta. De este modo, podrás elegir conscientemente pensar, sentir y comportarte de una manera que refleje el amor y la compasión hacia ti misma/o.

Para ser más consciente de tus pensamientos y sentimientos, hazte estas preguntas varias veces al día: “¿Cómo me siento?”, “¿Qué estoy pensando?”. Esto te ayudará a identificar los patrones negativos en tu pensamiento y a pensar más racionalmente, lo cual cambiará tu manera de sentirte, ya que los pensamientos y los sentimientos están interconectados.

 

Perdónate:

Es más fácil amarte cuando no eres culpable ni tienes remordimientos del pasado. Perdonarte a ti misma/o no sólo es recomendable, sino que además es absolutamente esencial si deseas estar emocionalmente sana/o y sentir más paz. Así que perdona y libérate de las cadenas de la vergüenza y la culpa. Uno de los ejercicios que puedes hacer para perdonarte es la visualización.

Encuentra un lugar tranquilo para sentarte con los ojos cerrados, centra tu atención en ti misma/o y di en voz alta: “Me perdono por ___________.” Imagina que estás permitiendo que todo el resentimiento, la culpa y la vergüenza salgan de ti y di en voz baja para ti misma/o: “Elijo dejar ir todas las emociones que ya no me sirven”.

Haz este ejercicio al menos una vez a la semana durante 5 minutos hasta que sientas que te has liberado completamente de toda la ira y el resentimiento.

 

Habla con el espejo:

Louise Hay recomienda este poderoso ejercicio en su libro “Tú puedes sanar tu vida”. Ponte frente a un espejo, mírate a los ojos, di tu nombre y “__________ te amo y te acepto exactamente como eres”. Haz esto dos veces al día, una vez por la mañana en cuanto te levantes y por la noche antes de irte a dormir. Hacer este ejercicio puede no ser fácil para algunas personas al principio, e incluso puede parecer tonto pero, a medida que vayas haciéndolo regularmente, te resultará más fácil mirarte a los ojos y decir las palabras. Si continúas haciendo este ejercicio regularmente, notarás que eres menos crítica/o contigo misma/o y te aceptas más. Te apreciarás tal y como eres y te aceptarás en conjunto, con tus cualidades buenas y las no tan buenas.

 

Establece límites claros:

Te querrás más cuando establezcas límites claros y aprendas a decir no a cualquier cosa que sientas que te puede dañar o alterar física, emocional, mental y espiritualmente. Distánciate de las personas cuya energía no esté en sintonía con la tuya y rodéate de aquellas personas que te entiendan de verdad y con las que pasar tiempo te haga sentir optimista y rejuvenecida/o.

 

Cuestiona la autocharla negativa:

La mayoría de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de lo que nos decimos a nosotros mismos. Seguro que nunca hablaríamos a las personas que amamos y que nos importan de la misma manera que nos hablamos a nosotros mismos. Por eso debes prestar atención a tu manera de hablarte a ti misma/o y anotar lo que piensas. Anotar nuestros pensamientos no sólo nos ayuda a sacarlos de nuestra cabeza, sino que además les quita su poder sobre nosotros. Una vez que hayas anotado todos tus pensamientos, cuestiona su veracidad haciéndote estas preguntas:

 

– ¿Cómo sé si este pensamiento es acertado?

– ¿Qué pruebas tengo para apoyar este pensamiento o creencia?

– ¿Cómo puedo poner a prueba mis suposiciones o creencias para averiguar si son acertadas?

– ¿Hay alguna otra manera de ver esta situación?

– ¿Está realmente bajo mi control?

– ¿Estoy haciendo suposiciones?

– ¿Estoy tomándome esto como algo personal cuando en realidad no lo es?

 

Medita:

Siéntate durante todo el tiempo que puedas. Puede ser un minuto, 5, 10 o incluso más. El objetivo es estar simplemente sin hacer nada. Dejar que tus pensamientos fluyan y ser consciente de tu respiración. Esta práctica te centra y te ayuda a relajarte y combatir el estrés que puede aparecer a veces durante el día.

 

Crea un ritual de cuidado personal:

Crea una rutina para ti misma/o que te apetezca hacer y que te ayude a desestresarte y relajarte. Por ejemplo, como parte de tu rutina nocturna, puedes darte un baño relajante, encontrar un lugar tranquilo para sentarte, encender una vela aromática y reflexionar sobre tu día apreciándote por las cosas que hiciste bien y pensando en maneras de mejorar; sé agradecida/o por todas las cosas que salieron bien en tu día; apaga todos tus aparatos electrónicos 15-20 minutos antes de irte a dormir y pon un poco de música relajante o lee un libro para desconectar y liberar todo el estrés y la tensión acumulada durante el día.

 

Come sano:

Incluir todos los nutrientes necesarios en tu dieta y mantenerte hidratada/o te ayudará a mantenerte física y mentalmente sana/o, a sentirte genial y a tener más energía y un mejor estado de ánimo.

 

Haz ejercicio:

El ejercicio regular te hace sentir bien porque, cuando estás físicamente activa/o, tu cerebro libera hormonas del bienestar como las endorfinas, la dopamina y la serotonina. Estas hormonas te hacen sentir animada/o, feliz y alivian el estrés. Aparte de los aspectos psicológicos, el ejercicio regular también te ayudará a mantenerte físicamente en forma, lo cual mejora tu confianza en ti misma/o y te permite participar en actividades que te gustan.

 

Deja de compararte:

Es como comparar una caja de naranjas y manzanas. No hay una base común para compararte con nadie más porque eres una persona única y no hay nadie como tú en este mundo. La próxima vez que acabes atrapada/o en la telaraña de la comparación, recuerda que eres perfecta/o tal y como eres, y que estás haciendo todo lo que puedes dadas las circunstancias.

 

Encuentra tu lugar feliz:

Identifica un lugar que te haga sentirte feliz y entusiasmada/o y donde puedas ser tú misma/o. Puede ser diferente para cada persona; para algunos puede ser una librería local, para otros una cafetería o quizás un parque cercano. Sea lo que sea, ve allí y pasa algún tiempo siempre que te sea posible.

 

No hagas nada:

Elige un día en el que no tengas que hacer nada. Escucha tus instintos, haz lo que te apetezca hacer y deja lo que no te apetezca hacer para otro día. Éste es exclusivamente tu día y tú eliges la manera de pasarlo.

 

A veces no es tan fácil implementar todo esto y necesitamos algún apoyo externo. Somos humanos, ¿verdad? Reserva una sesión de coaching gratis aquí conmigo si algún bloqueo no te permite alcanzar las metas de tu vida.

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